Entrenamiento On Line para Vencer la Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social

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"Yo no podía aceptar invitaciones ni ir a fiestas. Por un tiempo ni siquiera podía ir a mis clases. En mi segundo año de universidad tuve que quedarme en mi casa durante un semestre. Mi miedo podía presentarse en cualquier situación social. Sentía ansiedad aún antes de salir de mi casa y aumentaba al irme aproximando a mi clase, a la fiesta o a donde quiera que fuera. Sentía el estómago descompuesto y casi creía tener gripe. Mi corazón latía fuertemente, las palmas de las manos se me llenaban de sudor y tenía la sensación de estar separada de mí misma y de todos los demás.

 

Cuando entraba a un lugar lleno de gente, me ruborizaba y sentía que todos los ojos estaban puestos en mí. Me daba vergüenza pararme en un rincón yo sola, pero no podía pensar en qué decir a nadie. Me sentía tan torpe, que me quería ir inmediatamente."  / Vannesa

Mis Conclusiones

A continuación quiero contarte mis observaciones, apuntes e hipótesis basadas en mis vivencias con la fobia social generalizada.

Las iré puliendo y corrigiendo con el paso del tiempo.

Situaciones sociales y no sociales

En la fobia social los síntomas fisiológicos (ruborización, sudor, temblor del cuerpo, palpitaciones,…) suceden de forma automática con solo el contacto visual con las situaciones sociales (caminar en la calle, salir de casa, ir a la tienda, hablar con alguien) y son reforzados con las preocupaciones del “qué dirán si notan mis síntomas” y en sus diferentes formas. También sucede en viceversa, aparece el pensamiento negativo o alarmante que luego activa los síntomas. Se mezclan tres emociones intensas a la vez: miedo, ansiedad y vergüenza. Hay que destacar que estos síntomas no solo se experimentan en situaciones sociales sino también en otras donde no hay presencia de personas: algunas presenciales (ansiedad excesiva a perder un juego digital, miedo a usar un cajero automático sin personas presentes) y otras cognitivas (experimentar los síntomas incluso días antes de exponerse al suceso –proyección al futuro-, sentir los síntomas con solo recordar el suceso vergonzoso –proyección al pasado-).

 

En síntesis podemos decir que lo que conocemos como fobia social alcanza:

• Situaciones sociales

• Situaciones no sociales: De tipo (1) presencial, y (2) cognitivo

 

Sobre las terapias psicológicas

"Alrededor de 7 de cada 10 personas que acuden a un psicólogo cognitivo conductual consiguen manejar con éxito los síntomas de la fobia social en unos seis meses. …

Son las conclusiones de un artículo de Francisco Ballesteros y Francisco J. Labrador, del último número de la revista “Clínica y Salud”, publicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid…"

 

Esto significa que el 30% no lo logra o lo abandona.

 

¿Por qué abandonan el tratamiento?

Cito las siguientes razones:

1. No quiere soportar más la exposición con el psicólogo.

2. Se decepciona del tratamiento. No cubre sus expectativas.

3. Ya no quiere correr el riesgo de que otras personas se enteren de su problema por vergüenza.

4. Por cuestiones económicas.

 

Por otro lado:

Según las estadísticas: “... en las sociedades occidentales la mitad de los individuos con este trastorno no busca tratamiento y tiende a hacerlo sólo después de 15-20 años de experimentar síntomas”.

 

¿Por qué se resisten a buscar tratamiento psicológico?

 

En muchas ocasiones no buscan ayuda porque creen que nada les va a ayudar, porque no desean contarle a nadie que tienen problemas, porque piensan que buscar ayuda es un signo de debilidad.

 

Buen porcentaje de afectados sienten mucha vergüenza de ser fóbicos sociales. Y se cuidarán de que nadie lo sepa o lo note, incluso de los familiares. Ir al psicólogo también significa el riesgo de quedar al descubierto en el futuro al guardarse un registro de su trastorno en su historial médico.

 

Como dice la nota de arriba, tienden a buscar ayuda psicológica después de 15 a 20 años de experimentar los síntomas. Se podría pensar que es debido a factores económicos, pero yo creo que más que eso es por resignación. Después de haber perdido toda la juventud sin solucionarlo, la visión es diferente, se está agotado, rendido y cansado de seguir soportando. Ya no preocupa tanto mantenerlo en secreto.

 

Exponer al afectado a practicar en situaciones sociales sin un fuerte entrenamiento cognitivo puede en gran medida inducirlo al fracaso y a la frustración. Como consecuencia, el afectado puede abandonar la terapia. Si el afectado se encuentra disociado, en mi opinión, no debe exponerse a practicar en situaciones sociales -incluso con terapia cognitiva- por el momento. Es mejor solo el entrenamiento cognitivo  y otras técnicas sin exposición social con el objetivo de liberarlo de la disociación. Sin disociación estará en mejores condiciones para enfrentar retos más exigentes. Además, salir de la disociación será un incentivo positivo para que continúe el tratamiento.

 

La efectividad del tratamiento depende en gran medida del compromiso del afectado para practicar las técnicas con constancia.

 

El tratamiento es más efectivo si el afectado está libre de responsabilidades sociales durante el proceso. Es más difícil para aquel que está laborando, por ejemplo.

 

Tratamiento vía on line

El tratamiento más efectivo para ayudar al afectado debe considerar un tratamiento a distancia. Por las siguientes razones:

 

1. 30% de los que inician un tratamiento psicológico, lo abandonan. Y siguen sufriendo.

2. 50% no recibe tratamiento durante 15 a 20 años desde que experimentan los síntomas. Y lo necesitan.

3. Todos los afectados desean y necesitan un tratamiento, pero muchos no están dispuestos a mostrar su trastorno, lo cual es síntoma del mismo trastorno.

4. Recabar información on line del afectado puede ser más exacta, que solicitar la misma información en forma presencial. De esta última forma, es muy probable que el afectado se vea limitado de hablar por querer evitar los síntomas y, por otro lado, ocultará información por vergüenza. Por ejemplo, puede que no admita que nunca ha tenido pareja o que le da por miccionar con mucha frecuencia y urgencia. Admitirlo on line no constituye peligro para él.

 

En mi opinión, como primer paso se deben agotar todos los recursos para que el fóbico social reduzca su ansiedad al máximo bajo dos condiciones:

 

1. Sin exposición social directa

2. Entrenamiento cognitivo a distancia, vía on line, desde su casa

 

Posteriormente, acompañamiento con una sola persona para el aprendizaje social. Antes de eso debe asegurarse que el afectado se haya liberado de su estado disociado.

 

La cuarta emoción

Las emociones negativas intensas y principales que rodean la fobia social son el miedo, la ansiedad y la vergüenza. Las tres se dan casi siempre juntas ante las situaciones temidas. Pero también está el sentimiento de culpa que está asociado al perfeccionismo. Pensamos que debemos hacer las cosas a la perfección, que al no ser alcanzada llegan los sentimientos de culpa por haber podido hacerlo mejor y no haberlo conseguido.

 

El sentimiento de culpa se experimenta también de forma intensa y es perturbador. Solo pensarlo y sentirlo puede provocar la activación de los síntomas fisiológicos de la fobia social.

 

Rumiar positivamente

“Rumiar pensamientos negativos consolida el círculo vicioso de la ansiedad social”, es el título de un artículo en internet, que además dice:

 

En palabras de los investigadores, “La rumia negativa es uno de los factores en el círculo vicioso de la ansiedad social y puede definirse como un examen intrusivo y detallado de los resultados negativos anticipados o percibidos en relación con una situación social temida”. Esta rumia, además, suele persistir al terminar la situación: la persona sigue rememorando el evento en su mente una y otra vez.

 

La mejor forma de romper ese ciclo es por medio de la rumia positiva. Una rumia positiva intensa y constante, por medio de un trabajo de razonamiento. La rumia positiva no solo debe aplicarse cuando se enfrenta la situación temerosa, sino en todo momento a modo de entrenamiento para promover su interiorización. Rumiar positivamente no implica ningún peligro. Es altamente recomendable y necesaria para eliminar la fobia social.

 

Disociación

Por mi experiencia puedo constatar que mi estado de disociación (desrealización) contribuyó -en mayor magnitud que otros factores- a la formación del trastorno.

 

La desrealización va acompañada de: dificultad para recordar, baja calidad del recuerdo (son muy borrosos) como muy lejano en el tiempo, bajo nivel de atención, bajo nivel de concentración, sensación de que la mente está saturada (llena), pérdida del sentido del tiempo.

 

Bajo estas circunstancias cualquier ejercicio cognitivo como tratamiento se olvida rápidamente si no es lo suficientemente significativa para retenerlo. De allí proviene el fracaso de varios tratamientos y la decepción de muchos de los afectados.

 

Si el tratamiento consiste en realizar prácticas sociales cuando se está disociado, existen altas probabilidades de que el afectado fracase en sus intentos, lo que puede generar frustración y abandono del tratamiento.

 

La desrealización y la luz solar

Los síntomas de la disociación aumentan con la luz del día. Se está más abrumado cuando se está expuesto a la luz de los días soleados. La sensación y la incomodidad se pueden atenuar al usar lentes oscuros. La luz artificial de cierta forma camufla la sensación y una caminata en la oscuridad de la noche resulta muy aliviante.

 

Se siente socialmente torpe y no es una creencia

El fóbico social no solo se siente socialmente incompetente sino que lo es. No es una creencia, es una realidad. No sabe cómo hacer, ni qué decir y esto lo expone a situaciones vergonzosas que son sentidas de forma exagerada. Estas dificultades provienen de su disociación que le quita recursos valiosos para aprender por sí mismo.

 

Sostengo que por momentos el afectado no cree realmente que sea tonto, y percibe que su problema le hace parecerlo. Y en otros momentos sí cree que sea tonto, sobre todo en momentos críticos. Es parte de la confusión que lo envuelve y la falta de contacto con la realidad.

 

Imagínenlo, ¿cómo creen que una persona con falta de concentración, dificultad para recordar nombres de amigos o sus rostros, falta de atención en la conversación, dificultades para expresarse y con poco conocimiento social podría desenvolverse bien socialmente? La posibilidad de actuar con torpeza es real.

 

Por otro lado, un dato más: en estado de desrealización la velocidad de respuesta vista-mano es lenta. Te vuelve lento  para reaccionar.

 

Con la disociación disminuyen las habilidades del lenguaje (escribir, leer, hablar y escuchar).

 

El lenguaje

El lenguaje cumple un papel importante para el tratamiento: el lenguaje interno y el lenguaje externo social. El fóbico social mantiene un diálogo interno negativo. Necesita aprender a pensar saludablemente y para ello requiere ayuda. Por otro lado, no sabe qué y cómo decir en circunstancias sociales (lenguaje externo social). Aquí también requiere de ayuda. Ambos son esenciales para el tratamiento de la fobia social.

 

El internet me salvó la vida

Si no fuera por el internet, toda mi vida hubiera sido desastrosa. El internet me salvó la vida. Todo lo aprendí desde allí. Todo mi auto entrenamiento provino de allí. Si no fuese por el internet, nunca me habría liberado de la fobia social.

 

Yo recibí tratamiento psicológico por algunos meses y lo abandoné. Solo respondía algunas preguntas del psicoanalista y me mandaba medicinas. Hay que considerar que en esos años (1998-1999) no se conocía bien la fobia social y estaba en investigación.

 

Error: pretender ser más sociable

El deseo de pretender ser más sociable me hizo perder muchos años. Es un grave error. No busques ser más sociable, aspira ser más autónomo.

 

La autonomía es la capacidad de una persona para regirse por sus propias normas. Es pensar, elegir y decidir por uno mismo. Es la capacidad y disposición para pensar, elegir y actuar de manera independiente, sin experimentar ansiedad o culpa. La autonomía es una forma de libertad, que revela alta autoestima, confianza en uno mismo, sentido de control de la propia vida y madurez psicológica. Puede asociarse con la autenticidad en el sentido de que la persona con autonomía ejerce su libre albedrío sin la urgencia de caer bien o complacer a otros.

 

Sin duda esta es una de las trampas sin salida en la que caen los afectados con fobia social, anhelan ser más sociables, ser como los demás. Y con esmero, sufrimiento y múltiples intentos fallidos se enrolan en situaciones sociales una y otra vez de las que luego quieren escapar. Pues este no es el camino correcto. No desees ser más sociable, ¡ASPIRA SER MÁS AUTÓNOMO! Haz esto y todo lo demás vendrá por sí solo.

 

Hay que considerar que la posibilidad de que el afectado sea realmente introvertido es alta. Y es característica del introvertido recargarse de energía en la soledad y no con actividades sociales. La introversión es un tipo de personalidad con sus propias ventajas. Se puede ser introvertido y a la vez autónomo. (No confundir introversión con timidez).

 

La vergüenza

El sentido de vergüenza es tan alto que bien podría también llamarse Vergüenza Social. Tan alto como lo es la ansiedad (de allí el nombre Ansiedad Social) y el miedo (Fobia Social). A veces veo que lo asocian más a estos dos últimos y menos al primero.

 

Solo basta que el afectado recuerde alguna situación vergonzosa y le vendrán los síntomas fisiológicos.

 

Exceso de respeto

Este es un factor muy importante que se debe considerar en cualquier tratamiento para la fobia social. Un fóbico social experimentará un miedo excesivo frente a un hombre con saco y corbata, y menos miedo a un violador de menores. A este último no le merece tanto respeto, entonces no hay tanto miedo.

 

En general el fóbico social tiene una visión equivocada de las personas, de su entorno, de la realidad.

Aviso importante: Ninguna recomendación de esta página web debe sustituir el tratamiento prescrito por tu médico.

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